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lunes, 2 de julio de 2012

Siete años de NDK


Si os fijáis en la parte superior de la columna derecha de este blog, sí, donde están los links, el archivo, los tags y otras memeces, aparece una frase que ahora me suena absolutamente lapidaria:

Aunque no lo parezca, Notas de Kar inició su andadura el 2 de julio de 2005.

En efecto, queridos lectores, hoy hace la friolera de siete años que comencé con este blog. El “aunque no lo parezca” tiene su explicación aquí. Los que no queráis seguir el link, os lo creéis, y ya. O no. Como queráis, en realidad, me da lo mismo.

Siete años… pocas cosas me han durado tanto. Francamente, muy pocas. Así que me permitiréis un poco de orgullo. Y eso que debo reconocer una tendencia a la inconstancia en lo que a frecuencia de publicación se refiere. A temporadas prolíficas le suceden otras etapas de silencio y peregrinaje por el desierto. Para ser sincero, estas primeras son cada vez más cortas. Sin ir más lejos, llevaba un mes con el blog en barbecho. Cosas que ocurren. Podría hacer acto público de constricción y decir que de ahora en adelante habrá actualizaciones, si no diarias, con una frecuencia digna. Pero para no mentir, simplemente diré “Stay Tuned for more NDK”.

Hace siete años yo tenía 25. Acojona, eh? Dicho así, pensando en cómo eras y en cómo has cambiado en estos siete años que han pasado como un chasquido de tus dedos. Piensa en ello. Trata de verte ese 2 de Julio de 2005. ¿No te entra el vértigo? A mí, sí. Lo he dicho muchas veces, aunque en estas líneas no relate mis hazañas diarias, no deja de ser una ventana abierta, no cuesta mucho ver entre ellas un relato vital. Por si a alguien le interesa.

En estos siete años han pasado muchas personas por aquí, a las que agradezco su lectura, pero mucho, muchísimo más, sus comentarios. Seamos sinceros, una persona que escribe un blog y lo hace público es porque quiere que le lean, y qué mejor prueba de lectura que los comentarios. Hace siete años, un blog era lo más novedoso. Luego llegaron Facebook (sí, hubo una época en la que había gente que colgaba en un blog sus fotos y sus comentarios sobre la barbacoa del domingo pasado) y más tarde Twitter, y ahora Tumblr, que parece ser lo más. ¿Qué puedo decir? Me sigue gustando el blog, y para mi gusto, es el formato perfecto. Está bien haber limpiado la bloggosfera de muchas chorradas, pero lo confesaré aquí y ahora. Temo el momento en el que los blogs caigan en la categoría en la que podemos encontrar ahora mismo a MySpace o a Hotmail Messenger.

El tiki - mascota de NDK
Cualquier día de estos debería comprar un dominio y transferir todo esto a una plataforma un poco más estable, y más propia, que Blogger. Especialmente después de saber la indigna jugarreta que le hicieron al amigo Aitor Fuckin’ Perry y su fantástico Megamelómanos. Me da un poco de miedo, no obstante, la migración, un error, y todo perdido, como ya me pasó una vez. Cualquier idea es bienvenida.

Así que no me queda más que despedirme, felicitándome por este cumpleaños, y prometiendo que frecuente, o no, prometo seguir dando guerra, seguir en la barricada. Y gracias a todos los que leéis o habéis leído, especialmente a los (permitidme) “viej@s del lugar”, me hace mucha ilusión leer comentarios vuestros todavía, después de tanto tiempo.

Hale, besos, abrazos y arrumacos varios. Siempre vuestro, Kar…

Canciones:

Mötley Crüe: "Home Sweet Home"
Pixies: "Gigantic"
Kyuss: "El Rodeo"

lunes, 26 de marzo de 2012

Improvisaciones en Dublín


Hoy vamos a hacer algo diferente, ¿sí? Soy una persona con más tendencia a ser metódico que impulsivo. Y no, no os penséis que esas perlas de literatura gratuitas que os regalo de tanto en tanto desde este blog surgen de la nada, espontáneamente, sin premeditación y en tres minutos. No es así. Y eso que en una cosa tengo que darle la razón a mi admirado Kiko Amat: en un blog se escribe peor. Siempre. Así que imagináos cuando me pongo a escribir “de verdad”.

Pues a lo que iba, la idea es ponerme a escribir de lo que sea. Lo que surja. Ya que me he decidido darle continuidad al blog, una de las cosas más longevas que tengo últimamente, y tras la decepción de los 0 comentarios de la entrada anterior, no podía abandonarlo por más tiempo. Que sí, que yo escribo para mí mismo… y por eso lo cuelgo en una página pública de Internet… y lo publicito en Twitter (@carloskarmolina) … juas… puedo ser vanidoso pero no hipócrita, queridos míos.

Y ahora os escribo estas líneas desde un hotel en Dublín. O más bien debería decir en las afueras de Dublín. O en la campiña de Dublín. O en un paraje donde hay lago, patos y hierba. En el suelo. Ya he hablado en muchas ocasiones sobre mis viajes. Aunque todavía está por llegar LA entrada dedicada a mis viajes. O la serie de entradas. Llegará, la tengo en mente. Y os remito al primer párrafo. Pero de momento, un pequeño adelanto. Suelo viajar por trabajo con bastante frecuencia, a veces a destinos algo exóticos o poco comunes. Tiene cosas buenas y tiene cosas malas, está claro que nadie me obliga, y que podría tener otro trabajo. No perdamos de vista, no obstante, el calificativo. Viajes de trabajo. Pues eso, un trabajo. Eso va por los idiotas que dicen aquello de “ah, qué guay, siempre estás viajando”.

Hoy he tomado un vuelo de Air Lingus, compañía que cada vez que nombro me hago mentalmente la gracieta con la similitud fonética a cierta práctica sexual, y me río solito. Yo soy así de tonto. Esta compañía opera desde la T2 del Aeropuerto Barcelona El Prat y se puede considerar como un monumento a la desolación. Hoy en día es un lugar semiabandonado, que seguro que el viernes por la noche, cuando vuelva, dará miedo. Y he tenido el placer de compartir avión con lo que parecía un viaje de estudios de un grupo de escolares. Como a uno no le pilló (por poco, pero  no lo hizo) la LOGSE, serían lo que consideraría un curso de 2º o 3º de BUP. Una horda de adolescentes, entre odiosos y adorables a partes iguales. Porque sí, me han dado del viaje, gritando, riéndose cada cuarenta segundos, sin parar de moverse. Y sin embargo, no puedo despreciar a unas personas cuya única finalidad vital es, ahora mismo, pasárselo bien (y tocar carne, si procede) a toda costa, del modo más inconsciente, egoísta, cruel y exhibicionista que sea posible. Me sentía como si me hubiera colado en el autocar que me llevaba de excursión hace dieciséis años.

Y aquí estoy, en la habitación de este hotel en Dublín. Por si alguien no lo sabe, la rutina suele ser trabajo “de campo” en horario “convencional”, y trabajo “de despacho” luego, en el hotel. Por eso, el lector avispado, y me consta que una silenciosa mayoría de los que por aquí se pasan, lo son, entenderá cuando afirmo que ésta es mi cuarta visita a la ciudad y casi no he visto nada. Un par de pubs en el centro, dos o tres restaurantes, y ya. Lo malo de los viajes por Europa es que suelen ser bastante fugaces, sin tiempo para flaquezas morales como el turismo. Pretendo, no obstante, resarcirme esta semana, ya que, para variar, cuento con más días. Pero eso ya os lo explicaré en otra ocasión.

Canciones:

Kiss: “Crazy Nights”
Kings Of Leon: “Notion”
The Hellacopters: “Hey!”