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miércoles, 11 de abril de 2012

La influencia de los Beach Boys

Esta tarde andaba pensando en los Beach Boys. Leí no hace mucho que Brian Wilson iba a reunirse con los miembros originales Mike Love y Al Jardine, quienes junto con Bruce Johnston, que lleva desde 1965 sustituyendo al propio Wilson en la mayoría de las giras, mantenían el nombre de Beach Boys vivo. Con mayor o menor fortuna, posiblemente menor, y llevando el nombre de Beach Boys al pantanoso terreno de las bandas de revival cutre, este trío se paseaba por los escenarios de medio mundo (creo recordar que pisaron la piel de toro el verano pasado o el anterior). Pero todos sabemos la verdad: sin Brian Wilson, sobre las tablas o en la sombra, no son verdaderamente los Beach Boys. 

Y cuando nadie daba un duro por ello, resulta que a Brian Wilson le da por volver a girar con sus antiguos compañeros, con una excusa tan pobre como la conmemoración del 50 aniversario de la banda. Es decir, después de su recuperación en los 90's, de la publicación de "Smile" tal y como lo había imaginado en su cabeza, o como lo recordaba, claro, después de girar en solitario llevando "Pet Sounds" y "Smile" a los escenarios, de grabar varios discos, después incluso de la muerte de su hermano Carl, a Brian Wilson le da por volver a girar con The Beach Boys, o lo que queda de ellos, en una pirueta, cuanto menos, extraña. Básicamente, porque uno piensa: Para qué? Lo cuál demuestra que al viejo genio todavía se le va la olla de vez en cuando.

En cualquiera de los casos, y aunque si pisaran la Península, trataría de ir a verles, por el momento no hay ningún show anunciado en el tramo europeo de la gira, entre julio y agosto del presente año. Reconozco que sería un ejercicio nostálgico más bien arriesgado, las probabilidades de decepción son francamente elevadas. Y es que para mí, la sonoridad, el preciosismo que presentaba música de los Beach Boys suponen un hito en eso que llamamos música pop. Aunque no podemos decir que existan muchos grupos que la tomen como referencia. Esa clase de arreglos y de coros resultan muy complicados, demasiado como para utilizarlos sin caer en el más absoluto de los ridículos. Queridos, es como si un señor de 65 años quisiera enfundarse unos tejanos estrechos, llevar un par de rastas en el pelo, ojos maquillados y una camisa abierta hasta el ombligo. Eso sólo queda bien si uno se llama Keith y se apellida Richards. Es lo que hay.

Al final, no he sido capaz de encontrar muchas influencias claras de los Beach Boys. Desde luego, no en bandas, y tan sólo en algunos temas de ciertos grupos se puede ver algo que claramente pudiera asociarse con el sonido clásico de los chicos de la playa en su faceta más pop. Podemos verlo en un tema como "At My Most Beautiful" de R.E.M.


Para mi gusto, el mejor corte de un disco que fue injustamente tratado, "Up", y en donde un inspiradísimo Mike Mills despliega una melodía que cabalga sobre pianos, cascabeles, teclados, un banjo que suena de fondo, cuerdas... un ejercicio puramente Wilson, sin duda.

Vayamos con otro tema al que yo le veo un deje Beach Boys, aunque no tan evidente como en el anterior. Si digo que los Manic Street Preachers pasaron un momento flojito desde finales de los 90's hasta finales de la década pasada, posiblemente muchos de los fans antiguos de los galeses se alinearían conmigo. Pertenece, sin embargo, a esa época, la canción que quisiera resaltar:


Este "So Why So Sad?" tiene un sabor claramente pop, y que me aspen si el puente/solo que cuelan antes del último estribillo no recuerda a "Pet Sounds". No negaré que me gustan más los Manics más rockeros que no los que cantaban horrores como "Tsunami", y que durante esa etapa me desentendí de su música. Pero es lo que tienen los singles. Un buen día, uno escucha una canción, una sola, una en concreto, y resulta que acaba redimiendo a un grupo.

Para acabar quisiera colar la canción marciana de esta entrada. Reconozco sin rubor que no tengo ni idea de quienes son estos tales Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, ni tampoco del peso que han llegado a tener, si alguna vez lo tuvieron, sobre la música española. Puedo decir que no conozco nada más que la canción que suena en el vídeo siguiente, y, sinceramente, no creo estar perdiéndome gran cosa:


De acuerdo, tanto la letra como el propio título del tema, "Señora Azul", se mueve en el ridículo más espantoso si no fuera por, ay, ese apropiadísimo uso de las armonías vocales francamente deudoras de los Beach Boys. ¿Que no? Escuchen, escuchen cuando canta aquello de "tú no puedes apreciar con propiedad" y lo que sigue... Están, o no, de acuerdo conmigo, mis queridos lectores, paseantes, asiduos o curiosos?

Acabaré pidiendo el comodín del público, undostrés responda otra vez, canciones en las que se pueda apreciar una influencia clara de los Beach Boys más clásicos. Como premio por haber llegado al final de esta entrada, el vídeo con la canción que me lleva obsesionando todo el día de hoy, el tema con el que arranca el disco de Brian Wilson de 1998, "Imagination". Buenas noches.


martes, 3 de abril de 2012

Guilty pleasures 2


Si es que esto de los Guilty Pleasures resulta ser, a menudo, meterse en un berenjenal peligroso de justificar. Pero ya que lo comencé, bueno, qué menos que darle continuación al asunto, ¿no creen? Total, la reputación no deja de ser una pesada carga que acaba resultando del todo prescindible. Queridos, les vendo mi reputación por un razonable precio. Y si pagan un poquito más, les incluyo en el pack mi sentido común y mi ética. No desaproveche estas rebajas, señora.

Y comenzaremos la tanda de hoy con un clásico de los Guilty Pleasures, las canciones-pop-desechables-con-chica... o como me decía un colega irlandés la semana pasada, “catchy songs sung by pretty girls”. Cuántas aberraciones se han cometido con ese epígrafe. Y sin embargo, todavía se puede sacar petróleo de ese pozo. Aunque este tema requiere de un esfuerzo extra... en fin, vamos allá... Hannah Montana, la virginal estrella infantil de la Disney, se nos hacía mayor, enfermedad por la que pasaron otras niñas que la empresa tenía en nómina, aunque me consta que están trabajando en su cura. Total, que la chica ya no quería ser Hannah, quería ser Miley Cyrus, o como yo la conoceré siempre, la hija de Billy Ray. Y para demostrar que la cosa iba en serio, se rodeó de un equipo de compositores profesionales que le parieron este “Party In The USA” para la chiquilla.

Bueno, no me negaréis que tiene una estructura pop muy clasicota, un ritmo que no molesta y una guitarrita que tiene su aquél. No es ni la típica balada edulcorada, ni el típico tema pseudo dance que suele inundar la MTV. No hay influencias hip-hop y tal vez si no se la hubieran vendido a Miley Cyrus, con una producción menos aséptica, se la podrían haber colado a Sheryl Crow.

Pero no, al final iba a ser la hija de Billy Ray la que se lanzara al ruedo con dieciséis abriles a cantar este tema, sin ser un derroche de voz, aunque sin desentonar, y a lucir tejanos extra cortos y botas vaqueras, y lo digo ahora que ya es mayor de edad... melafo...


Para este segundo tema tengo que reconocer que la influencia que ejercieron los Strokes en la música popular, hace ahora ya una década, fue mucho más alargada de la que jamás nos pudiéramos haber imaginado entonces. Personalizo el tema en la banda de NYC aún sabiendo que hubieron muchos otros, tal vez mejores, definitivamente muchos otros peores. El caso es que el pop se fue viendo inundado por ciertas poses que se movían entre el rock New Age, las sonoridades de los 80's y una cierta querencia a las pistas de baile donde no sonara ni techno, ni house.

Obviamente todos estos comentarios les quedan muy, pero que muy grandes a estos tales Zenttric, de quienes lo desconozco absolutamente todo, y créanme que no siento curiosidad alguna. Pero, ah, amigos, hay una realidad inamovible: este “Sólo Quiero Bailar” es una canción muy bien ensamblada, con la aureola pop/rock suficiente como para no caer en la repugnante mediocridad del hit medio español pero con una capacidad de funcionar en las radiofórmulas. Dicho de otro modo, con capacidad para gustar a la muchachada pseudo indie sin muchos rubores y también al público consumidor de Melendis varios. Yo no me cuento en ningún grupo, ya dije que lo mío es una enfermedad y no vale hacer escarnio de ella.

Ignoro si la canción es propia de la banda o trabajo de compositores profesionales, pero la realidad es que nada más he vuelto a conocer de este grupo. Y me quedo con el estribillo como una buena filosofía de vida: “si no vas a venir, avísame pronto, que yo quiero bailar, sólo quiero bailar”. Pues eso, interpretémoslo como queramos, yo lo hago como un canto al hedonismo significado en el baile. Bailemos, joder, que el mundo se acaba pronto.