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jueves, 24 de mayo de 2012

Guilty Pleasures 3


Hoy me encuentro en Praga. Llevo toda la semana aquí, cosas de trabajo. Como estos europeos tienen esa costumbre tan cachonda de comer a las 12 una mierdecica, por la tarde tenía hambre. De acuerdo, los europeos suelen ponerse hasta el  ojete durante el desayuno, que ríete tú del clásico vasolechecongalletas hispánico, o el clásico laxante zumo de naranja más café. Pero esta mañana me he dormido cinco minutos más de la cuenta. O me he duchado cinco minutos más de la cuenta. O he tardado en ponerme el traje de luces cinco minutos. Es igual, sea como sea, se me ha hecho tarde, y no he desayunado.

Total, que esta tarde me he librado de todo compromiso social y he salido a dar una vuelta por la ciudad solo. Al pasar por la Plaza de Wenceslao (Václavské Námêstí) no me he aguantado la tentación de pararme en uno de los puestos callejeros de salchichas y comerme un clásico bocata de salchicha checa. Y por si acaso, no fuera a ser que hubiera adelgazado algún gramo, me he metido a cenar en un restaurantito no muy  lejos de mi hotel, una pizza y una jarra de cerveza.

Ahora, claro, me siento un poco mal. Soy un jodido pozo sin fondo. Y mi estómago me lo está recordando. Se está vengando de mis excesos con chorretones de ácido. Qué le voy a hacer, si me gusta la basura. Sí, por supuesto que disfruto de un magret de pato o de un rape a la plancha en su jugo, de los melocotones de calanda y del té verde. Pero también me gusta comerme frankfurts, hamburguesas, pizzas, shawarmas o pollo frito. Por no hablar de las patatas fritas en todas sus variantes, la coca-cola, la cerveza, el Dr. Pepper… aissss…

Será por todo ello que me he acordado de los Guilty Pleasures… hacía ya algunas semanas que no mostraba mis vergüenzas al mundo, así que vamos a ello, directos y a la yugular.

Y comenzaré con una canción que para más inri pertenece a ese maravilloso pop español que promocionan en las cadenas cuarenta de la vida. Cómo llegué a ella? Cosas del amor, amigos, no preguntéis. Y es que hoy iba a mencionar al jitazo de Nena Daconte “Tenía Tanto Que Darte”… si es que me estoy avergonzando conforme lo estoy escribiendo. Todo en esta muchacha es vergonzoso. Participó en un concurso de cantantes de la tele. Se enrolló con uno de los músicos de sesión que participaban en una gira donde cantaban todos estos artistazos, y formaron un dúo al que bautizaron con ese nombre… ESE nombre…

Pero una cosa os diré… la canción funciona! Y no sé si es ese ritmillo, el órgano, las palmas o el reprise final con los vientos, pero me recuerda ligeramente al glam inglés. Alguién dijo Marc Bolan? Tratad de abstraeros de la voz y de la pinta de pánfila que tiene la muchacha. Tratad de olvidar la absurda rima. Ahora? Todavía no?



Y el siguiente corte-Guilty Pleasure es uno de esos hits que se convirtieron en incontestables de principios del siglo. Me refiero al clásico de Outkast “Hey Ya”. Bueno, que me aspen si no suena a una mezcla entre Stax y el chiclepop más sesentero. Una estructura de rock clásico de cuatro acordes y una tonada bailable y pegajosa. En su momento, la pillé por la radio, hace años, yendo en un coche alquilado, por lo que sólo podía disponer de lo que las ondas me proporcionaran. Y desde luego me alucinó. En esa época teníais que ver a éste, vuestro juntaletras favorito dándolo todo en la pista del dancing, en un deplorable estado etílico, mientras sonaban estas negritudes.



Con el paso de los meses y al final de los años, acabé aborreciendo la canción. Me carga particularmente ese intermedio del “shake it – sha – sha – shake – it”, etc… pero sigo considerando que la estructura es de una simplicidad que atrapa. Yo haría una relectura del tema con una producción diferente, y a triunfar. No soy el único que piensa eso, mi admirado Greg Dulli se pasó una temporada haciendo una potentísima versión rockera de este “Hey Ya” cuando giraba con sus Twighlight Singers. Y podemos decir que Greg Dulli sabe algo de música, ¿no creéis?


lunes, 14 de mayo de 2012

Los asesinos, los suicidios, los visitantes inesperados y Australia


Hace mucho que no escucho a The Killers. Durante un tiempo lo hice, he de confesar. No os creáis, no hay ningún tipo de rubor, si bien es cierto que esta clase de confesiones me resta credibilidad ante la parroquia ruockera de NDK. En fin, de un tiempo a esta parte no creo en los carnets de rockerío que en su momento repartía el apóstol César Martín, y estas martingalas de lo que se debe y lo que no se debe escuchar me la traen bastante al pairo.

Todo empezó hace quince días, cuando leí en el diario la noticia del suicidio de un miembro de la banda. Ahí los amigos de El Periódico De Catalunya jugaron con el sensacionalismo, puesto que el suicida era un tal Thomas Marth, saxofonista no considerado como miembro oficial del grupo, aunque sí un músico de apoyo que llevaba un par de álbumes colaborando con el grupo. Pero claro, vende más si en el titular dice “se revienta la cabeza un miembro de The Killers”que no si se titula “se suicida Thomas Marth, saxofonista conocido por sus colaboraciones con The Killers”. En cualquiera de los casos, en ese momento llamaron a la puerta. Me levanté del sofá a abrir. Lo hice sin escrutar la mirilla, craso error. Abrí y sin mayor dilación me dijo “hola, soy tus recuerdos” y se coló en mi casa. De modo que saqué unas patatuelas y un par de birras. Total, ya lo tenía dentro, qué iba a hacer? Era demasiado grande y fuerte como para echarle a patadas, aunque con gusto le hubiera tirado por la puerta como hacía el Tío Phil con Jazz.

The Killers habían sido para mí los tíos que cantaban aquello de“Somebody Told Me”, un tema que no estaba nada mal. No les tenía sino por unos candidatos a los Jitazos Fugaces, hasta cuando publicaron “Day & Age”, en 2008, si bien, al principio, no le hice mucho caso a ese disco. Sin embargo, en los bares y en las radios, comencé a escuchar continuamente una canción que me recordaba horrores a los U2 de primeros de los 90's, a una canción por la que el Bono de hoy en día vendería a su madre. Supongo que atraído por ese single, un buen día, en FNAC, dando lo que era al principio una inocente vuelta de reconocimiento, me entró uno de esos arrebatos en los que el dinero te quema en las manos, y comencé a coger CD's de los estantes. Sin saber bien cómo, había salido con varios euros de menos, y varios discos de más, fruto de una compra compulsiva. Entre ellos había ese “Day & Age”. Y os diré, queridos míos, que el disco no está pero que nada mal. Es más, me parece un disco de pop fuera de clasicismos y muy interesante. Ecos de los U2 de 1991-1992, aureolas glammy, mucho Bowie, tanto de los 70's como de los 80's, un cierto deje ochentero también en forma de Tears For Fears o, incluso, algo de The Cure. ¿Qué os parece?

Y a la tercera birra, después de gorrearme las patatas, mi invitado forzoso me explicó de qué iba todo aquello. Tres momentos de los tres últimos años vendrían a visitarme como los tres fantasmas que fueron a ver a Evenizer Scrooge, todos ellos por obra y gracia de los dichosos The Killers. Uno de ellos me lleva a mi primer viaje a Australia, en mayo de 2009. Estaba alojado en un jodido suburbio de Melbourne, llamado Kew. Un sitio sin nada que hacer donde tenía un pub cercano en el que pude disfrutar una noche de un partido de fútbol australiano mientras me ponía hasta el Ohio de cerveza, de manera que llegué haciendo eses a mi hotel y me quedé dormido con ropa. Qué queréis, era mi última noche allí.

Y cada mañana, al despertar, encendía el televisor, y sintonizaba un canal de videoclips. Ya sabéis, el típico canal de clips tipo radiofórmula. La radiofórmula en Australia es mejor que en la Celtiberia, os lo puedo asegurar. El caso es que cada maldita mañana programaban los mismos videoclips. A la décima mañana viendo eso, uno tiene la sensación de estar en “Atrapado en el Tiempo”y de que Sonny & Cher están a punto de sonar. Me salvaba un clip, el de “Spaceman” de The Killers, un tema que me recuerda un poco al Bowie de “Diamond Dogs”. En cualquiera de los casos, ya esperaba, cada mañana, mi sesión de “Spaceman”, para poder arrancar el día. Ponerme a cantar y bailar esa canción, en calzoncillos, en mi habitación, se convirtió en un ritual.

Y después de esta confesión, me perdonaréis que no dé más detalles de los otros dos fantasmas/momentos que me visitaron. Cuando se acabó la cerveza, mi asaltante se marchó de casa, aunque el muy ladino se despidió con un “hasta la próxima” que me tocó las narices.


Canciones:

The Killers: “Spaceman”
Iggy Pop: “Dum Dum Boys”
R.E.M. : “Driver 8”

miércoles, 11 de abril de 2012

La influencia de los Beach Boys

Esta tarde andaba pensando en los Beach Boys. Leí no hace mucho que Brian Wilson iba a reunirse con los miembros originales Mike Love y Al Jardine, quienes junto con Bruce Johnston, que lleva desde 1965 sustituyendo al propio Wilson en la mayoría de las giras, mantenían el nombre de Beach Boys vivo. Con mayor o menor fortuna, posiblemente menor, y llevando el nombre de Beach Boys al pantanoso terreno de las bandas de revival cutre, este trío se paseaba por los escenarios de medio mundo (creo recordar que pisaron la piel de toro el verano pasado o el anterior). Pero todos sabemos la verdad: sin Brian Wilson, sobre las tablas o en la sombra, no son verdaderamente los Beach Boys. 

Y cuando nadie daba un duro por ello, resulta que a Brian Wilson le da por volver a girar con sus antiguos compañeros, con una excusa tan pobre como la conmemoración del 50 aniversario de la banda. Es decir, después de su recuperación en los 90's, de la publicación de "Smile" tal y como lo había imaginado en su cabeza, o como lo recordaba, claro, después de girar en solitario llevando "Pet Sounds" y "Smile" a los escenarios, de grabar varios discos, después incluso de la muerte de su hermano Carl, a Brian Wilson le da por volver a girar con The Beach Boys, o lo que queda de ellos, en una pirueta, cuanto menos, extraña. Básicamente, porque uno piensa: Para qué? Lo cuál demuestra que al viejo genio todavía se le va la olla de vez en cuando.

En cualquiera de los casos, y aunque si pisaran la Península, trataría de ir a verles, por el momento no hay ningún show anunciado en el tramo europeo de la gira, entre julio y agosto del presente año. Reconozco que sería un ejercicio nostálgico más bien arriesgado, las probabilidades de decepción son francamente elevadas. Y es que para mí, la sonoridad, el preciosismo que presentaba música de los Beach Boys suponen un hito en eso que llamamos música pop. Aunque no podemos decir que existan muchos grupos que la tomen como referencia. Esa clase de arreglos y de coros resultan muy complicados, demasiado como para utilizarlos sin caer en el más absoluto de los ridículos. Queridos, es como si un señor de 65 años quisiera enfundarse unos tejanos estrechos, llevar un par de rastas en el pelo, ojos maquillados y una camisa abierta hasta el ombligo. Eso sólo queda bien si uno se llama Keith y se apellida Richards. Es lo que hay.

Al final, no he sido capaz de encontrar muchas influencias claras de los Beach Boys. Desde luego, no en bandas, y tan sólo en algunos temas de ciertos grupos se puede ver algo que claramente pudiera asociarse con el sonido clásico de los chicos de la playa en su faceta más pop. Podemos verlo en un tema como "At My Most Beautiful" de R.E.M.


Para mi gusto, el mejor corte de un disco que fue injustamente tratado, "Up", y en donde un inspiradísimo Mike Mills despliega una melodía que cabalga sobre pianos, cascabeles, teclados, un banjo que suena de fondo, cuerdas... un ejercicio puramente Wilson, sin duda.

Vayamos con otro tema al que yo le veo un deje Beach Boys, aunque no tan evidente como en el anterior. Si digo que los Manic Street Preachers pasaron un momento flojito desde finales de los 90's hasta finales de la década pasada, posiblemente muchos de los fans antiguos de los galeses se alinearían conmigo. Pertenece, sin embargo, a esa época, la canción que quisiera resaltar:


Este "So Why So Sad?" tiene un sabor claramente pop, y que me aspen si el puente/solo que cuelan antes del último estribillo no recuerda a "Pet Sounds". No negaré que me gustan más los Manics más rockeros que no los que cantaban horrores como "Tsunami", y que durante esa etapa me desentendí de su música. Pero es lo que tienen los singles. Un buen día, uno escucha una canción, una sola, una en concreto, y resulta que acaba redimiendo a un grupo.

Para acabar quisiera colar la canción marciana de esta entrada. Reconozco sin rubor que no tengo ni idea de quienes son estos tales Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, ni tampoco del peso que han llegado a tener, si alguna vez lo tuvieron, sobre la música española. Puedo decir que no conozco nada más que la canción que suena en el vídeo siguiente, y, sinceramente, no creo estar perdiéndome gran cosa:


De acuerdo, tanto la letra como el propio título del tema, "Señora Azul", se mueve en el ridículo más espantoso si no fuera por, ay, ese apropiadísimo uso de las armonías vocales francamente deudoras de los Beach Boys. ¿Que no? Escuchen, escuchen cuando canta aquello de "tú no puedes apreciar con propiedad" y lo que sigue... Están, o no, de acuerdo conmigo, mis queridos lectores, paseantes, asiduos o curiosos?

Acabaré pidiendo el comodín del público, undostrés responda otra vez, canciones en las que se pueda apreciar una influencia clara de los Beach Boys más clásicos. Como premio por haber llegado al final de esta entrada, el vídeo con la canción que me lleva obsesionando todo el día de hoy, el tema con el que arranca el disco de Brian Wilson de 1998, "Imagination". Buenas noches.